lunes, 11 de noviembre de 2013
PARA PABLO
PARA PABLO
No prometo, hijo, impedir que tropieces, ni estar pegado a ti para asistirte en la caída. Te estorbaría mi excesiva protección, y te haría extremadamente dependiente.
Pero prometo estar ahí, para cuidar tus raspones.
No prometo, hijo, heredarte mi experiencia. No podría ser tuya. Tendrías que adquirirla en carne propia.
Pero prometo estar disponible cuando solicites mi consejo.
No prometo, hijo, solucionar tus problemas, aunque lo haría todo por ti. La solución suele estar en tus manos y no en las mías
Pero prometo ayudarte en lo posible y escucharte cuando quieras desahogarte.
No prometo, hijo, evitarte sufrimientos, no puedo cegarte a la realidad, porque aveces sufrir es necesario para aprender a ser fuerte.
Pero prometo ofrecerte mi hombro, cuando necesites consuelo.
Siempre estaré ahí, da igual la distancia, da igual lo que pase, solo tienes que mirarme llamarme y acudiré.
TE QUIERO.
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